Publicado en Relatos

Eco del último beso.

Y con un beso le robó el último suspiro de su amor.

Con los ojos cerrados, dejó que ese instante penetrara en su memoria para mantener ese recuerdo por más días de los que duró su relación.

Y día a día acaricia ese recuerdo, lo saborea, lo huele, siente su calor y su ternura que lo envuelve en una cápsula del tiempo que se va gastando y debilitando.

Ese último beso se desvanece a cada tic tac, a cada amanecer, a cada atardecer, a cada luna llena del que es testigo.

De ese sabor, de ese olor, de ese calor y de esa ternura sólo queda un mísero eco más débil que un susurro.

– Olga.

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